
Una llamada.
Un encuentro.
Un beso de esos que encienden el alma.
Una sonrisa y una mirada, como para perderte en ella.
Soy una cobarde, lo sé, pero al menos ya no me siento como una muerta en esta vida llena de muertos vivientes. Sí! he vuelto a la vida, siento mi corazón latir y eso es lo que más me ha sorprendido: siento mi corazón.
Me encanta todo lo que sé, no cambiaría nada!

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