
... y así correr, hasta llegar a la cima,
sólo para darte cuenta, al llegar,
que no hay nada más ahí, y que nunca nada habrá...
Sólo un vacío infinito entre tu suelo y el mío,
un hielo que quema entre tu pecho y el mío,
sólo un salto eterno y momentáneo
que nos separará por una eternidad,
sólo un precipicio en frente de una verdad.
Una verdad
que nadie vio,
que nadie supo
y que nadie nunca sabrá...


