
La fantasía de encontrarlo hace que la pesadilla del pasado se aleje.
Por horas hoy fui feliz como hace mucho no lo era, pensando y creando un mundo imaginario donde, nada de lo que existe ahora, existía allí. Un mundo que, a pesar de ser imaginario, se vio abrumado por la idea de una partida y un nudo se hizo en mi corazón. Pensar en abandonar toda esa felicidad imaginaria me detuvo y me trajo nuevamente a la realidad...
Pensar en que existe alguien que no tiene miedo a expresarse, que ama la música y que ha hecho cosas así de lindas, hace que mi mente vuele y se encuentre con él. Que agradable sería conocerlo aunque, como dice el dicho: Caras vemos, Corazones no sabemos. No sé si se puede juzgar a alguien solo por lo que escribe, aunque, creo que cuando uno escribe es para sacar lo que uno tiene dentro. En síntesis: cuando uno escribe, se escribe a sí mismo.
No tengo valor para acercarme, no tengo el coraje para que las palabras salgan de mi boca. Escribir me ha hecho alguien demasiado reservada, incluso con la gente que más amo. Ya nadie sabe lo que me pasa, porque todo está escrito. Esto se está transformando en una droga. Ver mi croquera llena de ideas sueltas y bosquejos le dan la razón a este pensamiento.
Espero armarme de valor al menos una vez en la vida.

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